¿Qué es el género?

Para analizar la brecha de género, debemos comenzar por definir qué es el género, y evidenciar las maneras en que éste nos afecta como individuos y como sociedad.

A pesar de la aparente sencillez, o justamente por ello, cuando hablamos de género hablamos de una red de conceptos y estructuras culturales complejísima y muy antigua pero totalmente vigente en nuestros días.

El análisis del género y de la brecha de poder que ocasiona en la sociedad está lejos de ser un tema cerrado: por el contrario, es un debate abierto donde el objetivo de las respuestas es encontrar más preguntas, para seguir profundizando el análisis.

Dicho de otro modo: para poder hacer un análisis de género, es necesario aprender a hacer las preguntas que nos permitan pensar el género de forma crítica.

Preguntas género

Entonces, ¿qué es el género?

No existe una definición única de género, sino que es un concepto que se va desarrollando a través del tiempo por estudiosxs de distintas disciplinas, provenientes de diferentes países del mundo.

Haremos ahora un breve repaso histórico de la evolución del término “género” como categoría social.

1949

Simone de Beauvoir, escritora, profesora y filósofa existencialista francesa, fue la primera autora en separar la condición biológica de “hembra” de la construcción social de “mujer” en su libro El Segundo Sexo, considerado uno de los pilares teóricos del movimiento feminista.

Aunque utiliza ocasionalmente el término “género”, no lo desarrolla como concepto, pero sí ofrece un análisis histórico y social del mismo en tanto construcción cultural.

“No se nace mujer: se llega a serlo. [E]s el conjunto de la civilización el que elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica de femenino.

1955

El psicólogo y médico neozelandés John Money, utiliza el término identidad de género para separar el “sexo de asignación y crianza” de la percepción personal que alguien tiene de su cuerpo y su rol social.

Al igual que Simone, busca una explicación al motivo por el cual una construcción cultural se considera determinada por la biología.

“Como la identidad de género se diferencia antes de que el niño pueda hablar de ella, se suponía que era innata. Pero no es así. Su identidad de género no podía diferenciarse ni llegar a ser masculina o femenina sin estímulo social.”

1968

Robert Stoller, psiquiatra y psicoanalista estadounidense, es el primero en utilizar la oposición entre “sexo” y “género” para diferenciar las características corporales de las psicológicas y sociales,

En su estudio Sexo y Género: Sobre el Desarrollo de la Masculinidad y Feminidad se refiere al sexo como:

“[L]os componentes biológicos que distinguen al macho de la hembra; el adjetivo sexual se relacionará, pues, con la anatomía y la fisiología.”

Mientras que propone utilizar el término género:

“[P]ara designar algunos de tales fenómenos psicológicos [los afectos, los pensamientos y las fantasías]: así como cabe hablar del sexo masculino o femenino , también se puede aludir a la masculinidad y la feminidad sin hacer referencia alguna a la anatomía o a la fisiología.“

Finalmente, concluye:

“Así pues, si bien el sexo y el género se encuentran vinculados entre sí de modo inextricable en la mente popular[…], su desarrollo puede tomar vías independientes.”

1970

La escritora y escultora feminista estadounidense Kate Millet, en su tesis Políticas Sexuales, desarrolla los efectos de esta dualidad, a la que denomina sistema de sexo/género, en la sociedad y en la identidad colectiva de cada género.

“Lo masculino y lo femenino constituyen dos culturas y dos tipos de vivencias radicalmente distintos[…]. Cada momento de la vida del niño implica una serie de pautas acerca de cómo tiene que comportarse para satisfacer las exigencias inherentes al género.”

1990

La filósofa post-estructuralista estadounidense Judith Butler introduce la idea de performatividad del género, siendo así fundadora de la llamada teoría queer.

Define la performatividad del género como una práctica social que consiste en la reiteración continuada y constante en la cual la normativa de género se negocia entre la persona y la sociedad.

Butler propone que el sujeto no es dueño de su género, sino que es obligado a actuarlo mediante un sistema de premios y castigos.

“Si los atributos y actos de género, las distintas formas en las que un cuerpo revela o crea su significación cultural, son performativos, entonces […] no habría actos de género verdaderos o falsos, ni reales o distorsionados, y la demanda de una identidad de género verdadera se revelaría como una ficción reguladora.”

Resumen:

El sistema de sexo/género es un mecanismo cultural que asigna una identidad a las personas desde el nacimiento en base a sus características físicas, principalmente genitales.

Estas identidades están basadas en el binario hombre-mujer y se consolidan a través de la repetición cotidiana y constante.

Cada identidad tiene asignado un conjunto de conductas que se imponen desde la sociedad mediante un sistema de premios y castigos que está reglamentado en esas mismas conductas.

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