División Sexual del Trabajo en América Latina

madreyobrero
Imagen de Edukanda

El trabajo no remunerado es el trabajo asignado socialmente a las mujeres y generalmente realizado en los hogares, como las tareas domésticas, la gestación y crianza, y el cuidado de niñxs y adultxs.

La lógica de esta división se mantiene con el ingreso de las mujeres al mercado de trabajo remunerado, donde ocupan mayoritariamente cargos de asistentes, cuidadoras o educadoras infantiles, que además son peor remunerados, profundizando la brecha económica y la dependencia femenina.

La división sexual del trabajo y la brecha de género comienzan en la niñez, se profundizan con el tiempo y se transmiten de una generación a la siguiente. Se imponen a través de la violencia sistemática contra las mujeres.

Con demasiada frecuencia, el trabajo infantil no remunerado en los hogares es considerado como aceptable en tanto no interfiere con el acceso a la escuela y aparece como una actividad compatible con los horarios escolares.

Lo que no se reconoce es que esta práctica tan generalizada sellará el futuro laboral de las niñas y reproducirá las relaciones de género que asignan a las mujeres el papel de cuidadoras, aunque ellas quieran o deban trabajar

La división sexual del trabajo desde la infancia implica que las niñasrefuerzan aprendizajes propios del cuidado dentro de los hogares, mientras que los niños que trabajan lo hacen por dinero y fuera de casa.

Los índices de analfabetismo femenino más elevados favorecen la transmisión intergeneracional de la pobreza y, con ella, de usos y costumbres patriarcales.

CEPAL- UNICEF

Pese a la importante presencia de las mujeres en el mercado laboral, aún persiste la segregación laboral, que se define como la clara distinción entre los sectores de actividad en el mercado y los puestos de trabajo ocupados por hombres y mujeres. La segregación laboral de las mujeres se manifiesta en dos dimensiones: la segregación horizontal y la segregación vertical.

La segregación horizontal supone que las mujeres se concentran en ciertos sectores de actividad y en determinadas ocupaciones, mientras que la segregación vertical implica el desigual reparto de hombres y mujeres en la escala jerárquica y, por lo tanto, muestra cómo las mujeres tienen dificultades para progresar en su profesión y poder acceder a puestos más cualificados y mejor remunerados.

La segregación horizontal forma parte de un problema de naturaleza sistémica que se reproduce en tres ámbitos: a) la familia, a través de la socialización, al considerar que el éxito de las niñas sigue proyectándose como una combinación de profesión y maternidad; b) la escuela, donde la reproducción de estereotipos explica, en buena parte, la concentración de las jóvenes en estudios compatibles con la vida familiar, y c) la demanda laboral, que requiere en la vida pública capacidades semejantes a las valoradas en la vida familiar.

Entonces, no es casual que las mujeres predominen entre los trabajadores de los servicios de educación y salud, los servicios a las personas y el comercio

CEPAL – Mujeres en la Economía Digital: superar el umbral de la desigualdad

Indicadores Regionales

  • Población sin ingresos propios por sexo. Porcentaje de hombres y mujeres que no perciben ingresos monetarios y que no estudian sobre el total de la población femenina o masculina de 15 años y más que no estudian
  • Tiempo total de trabajo. Número total de horas destinadas al trabajo remunerado y al doméstico no remunerado, desagregada por sexo

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