El día después de #NiUnaMenos

Desde el momento en que se popularizó la convocatoria, muchas voces comenzaron a hablar del “día después”. Es que si se entiende la marcha del 3 de junio en el contexto de la lucha de las mujeres latinoamericanas, se vuelve evidente la necesidad de seguir pensando hacia el futuro.

Todas fuimos siempre conscientes que de se necesita mucho más que una marcha para detener esta matanza a plena luz del día. Mientras marchábamos en todo el país, un hombre asesinaba a puñaladas a su hija Patricia en Corrientes, hiriendo gravemente a su esposa Noemí y luego suicidándose.

También marchamos por ellas, aún antes de conocer su historia. Marchamos por todas las mujeres desconocidas que sufren de violencia y no se animan a denunciarlo, o denuncian y se enfrentan a nueva violencia, esta vez institucional y uniformada.

Ahora todas sabemos que no estamos solas.

Reafirmamos que la violencia de género no es un problema personal sino social, y que no existen motivos aceptables para tolerarla en nuestra comunidad. En eso estábamos trabajando antes del 3 de junio, y eso seguiremos haciendo.

A pesar del sombrío panorama, tan dolorosamente cotidiano, la movilización multitudinaria e internacional sacudió a nuestra sociedad.

Las demandas de la convocatoria fueron claras y específicas. La demanda más amplia, el cese inmediato de toda violencia contra las mujeres en la sociedad, reviste otra complejidad.

Es necesario profundizar el mensaje de igualdad para que ese temblor social se transforme en acción y en cambio.

Si parece muy abstracto, podemos buscar alguna experiencia de las miles que se compartieron por las redes sociales. A veces la violencia se sostiene sólo porque no nos damos el tiempo de hablar lo que nos pasa y cómo nos afecta:

La consigna #NiUnaMenos logró atravesar el océano Atlántico, donde España convoca una marcha para noviembre bajo el mismo lema. Es muy pronto para saber si algún otro país tomará la consigna, pero la masividad de marchas en distintos puntos del país hace pensar que no quedará sin consecuencias.

Por lo pronto, la línea 144 de atención y consultas sobre violencia de género pasó de recibir 1.500 llamados a más de 13.000 en 24 horas. El 70% de los llamados correspondía a víctimas de violencia o sus familiares y amigos, y el 30% restante fueron personas que querían constatar que la línea funcione.

Además, la vicepresidenta de la Corte Suprema de Justicia Elena Highton de Nolasco convocó a las autoridades judiciales de todo el país para confeccionar el demorado registro de femicidios y violencia de género.

Con las pisadas todavía frescas en las calles, ¿quiénes irán a negarse?

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