Mujeres al Encuentro del Poder Constituyente

Por treinta y tres años las mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries nos encontramos y reencontramos en los Encuentros Nacionales de Mujeres. Desde el comienzo en 1986, cuando 1000 mujeres se reunieron en el Teatro San Martín, el Encuentro no ha parado de crecer y jamás detuvo su marcha. La ciudad sede se ve inundada por la presencia de feminidades y disidencias, las escuelas se transforman en hogares colectivos y sororos. El machismo reacciona siempre: campañas alarmistas de las iglesias católica y evangélicas, represión y amedrentamientos de la policía, ataques y agresiones por parte de vecinos varones. Pero la solidaridad vence. Las encuentreras llegamos con alegría y participamos con entusiasmo. Es para muchas, el momento más intenso y gratificante del año.

Fuegas de Octubre

Los talleres del Encuentro Nacional son el aquelarre donde se produce la magia. A lo largo de dos días, un manto de protección cubre las aulas donde se debate. Es el poder colectivo de cuidarnos las unas a las otras, de acercarnos con la voluntad de encontrarnos. Las conclusiones registradas cada año conforman una biblioteca de los saberes de género de tres décadas. De las vivencias personales y políticas, de las heridas y sanaciones, de las experiencias y las reflexiones. No es fácil crear y sostener espacios horizontales, autogestionados y democráticos. A menudo las propias participantes los convertimos en espacio de disputa. Pero seguimos insistiendo. Seguimos aprendiendo.

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El camino hacia el Encuentro de Mujeres no está libre de obstáculos. A lo largo de los años, las Comisiones Organizadoras que se autoconvocan en cada ciudad, se enfrentan a las trabas burocráticas, los intentos de boicot religioso, la estafas de micros y pseudoagencias de viajes, los controles intimidatorios, los ataques a micros, escuelas y personas sueltas, y la represión durante las marchas. Nada de todo esto nos detiene. Al contrario, cada año cantamos con más fuerza “¡Qué momento, a pesar de todo, les hicimos el Encuentro!”. A pesar de todo y de todos. Porque las mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries cuando nos juntamos somos poderosas, y ese poder de derrama por todo el país al volver de cada Encuentro Nacional.

Quienes participamos durante varios años seguidos (y ni hablar de quienes cuentan con asistencia perfecta o casi perfecta durante los 33 años de Encuentros), escuchamos la queja de que los Encuentros “no son resolutivos” o que son “reuniones de catarsis” que no tienen como resultado inmediato un plan de lucha. Más allá de que la realidad muestra que tales afirmaciones son erróneas, estas críticas demuestran una incomprensión de las bases fundamentales de los Encuentros Nacionales. Los talleres de los Encuentros no son plenarios ni asambleas, aunque ambas se realizan en otros espacios del Encuentro. La exclusión del método de votación tiene el objetivo de que se registren todos los puntos de vista, y ejercitar las habilidades de conciliación y consenso. Las conclusiones de los talleres no son vinculantes: ni para las participantes del taller, ni para la Comisión Organizadora, ni para las participantes del Encuentro. Aquellas propuestas y declaraciones que se llevan a la práctica, lo son por la adhesión voluntaria y autogestiva de mujeres, lesbianas, travestis y trans que se sientan convocadas a hacerlo.

Postales personales y políticas

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Los Encuentros Nacionales son, por supuesto, permeables a los climas políticos del país. Los primeros Encuentros transpiraban la esperanza y expectativas de una democracia recién recuperada. Durante el año 2000, ya alcanzando el XV Encuentro, se registró una participación masiva de mujeres piqueteras y de movimientos populares. En el año 2005, la sede elegida para el XX Encuentro fue la ciudad de Mar del Plata, menos de un mes antes de la Cumbre de las Américas que resultaría en el rechazo al ALCA. Así también se introdujo el fenómeno kirchnerista, en parte por las nuevas mujeres que se sumaron desde ese movimiento a los Encuentros, en parte por participantes de los Encuentros que se sumaron a las filas kirchneristas. El XXX Encuentro Nacional en 2015 volvió a realizarse en la ciudad de Mar del Plata, días antes de la primera vuelta electoral que marcaría el inicio del triunfo del macrismo. Este XXXIII Encuentro Nacional en Trelew, Chubut, fue el más austral realizado hasta el momento, y también el primero desde que se debatiera la ley de aborto libre, seguro y gratuito en el Congreso de la Nación.

Todos estos eventos influenciaron el clima, el desarrollo y las conclusiones de los Encuentros Nacionales de Mujeres. Pero el Encuentro es una construcción que va mucho más allá de las coyunturas políticas. Es un trabajo de largo plazo, cuyas raíces llegan a las Madres de Plaza de Mayo y las Conferencias Mundiales de la Mujer. Entre sus frutos se encuentra la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, las movilizaciones masivas bajo la consigna Ni Una Menos, y el Paro (primero Nacional y luego Internacional) de Mujeres.

Sin embargo, estos frutos no son el objetivo principal de los Encuentros. Su razón de ser es la generación de un espacio de cuidado, poder y consenso para las personas más violentadas y excluidas. El corazón del Encuentro son los talleres, donde se forjan en el aquí y ahora las prácticas feministas. Pero el Encuentro comienza cuando cada grupo de mujeres ser reúne, bolsos en mano, para iniciar el viaje cada año. Los micros, las escuelas, los pasillos, las calles, las ferias, todos esos espacios se transforman en lugares de encuentros y solidaridad. Allí se comparten comidas, mates, elementos de limpieza o de escritura: todo lo que haga falta. También se comparten historias, anécdotas personales, cicatrices de la violencia, experiencias de Encuentros anteriores. El conocimiento circula a velocidades impensadas para el patriarcado, las desconocidas se vuelven hermanas, aprendemos todas juntas a cuidarnos. Nos sentimos y nos sabemos poderosas.

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La Agenda Feminista está que arde

El debate nacional sobre aborto legal, seguro y gratuito mostró la real potencia de los debates en talleres, y de la flexibilidad del Encuentro para que todas participemos. El camino fue largo. Enfrentamos la oposición rotunda de la iglesia católica, que en el XII Encuentro de San Juan en 1997 realizó un “encuentro” paralelo en un intento de boicot. También envió desde entonces “infiltradas” a obstaculizar los debates en el nuevo taller “Anticoncepción y Aborto”. Más adelante llegó la conformación del taller “Estrategias para la legalización del aborto” en el Encuentro de Rosario en 2003, donde se inauguró el símbolo del pañuelo verde durante la marcha. La formación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito terminó de consolidarse, tras reiteradas asambleas en los Encuentros, en Mendoza en el año 2004. Fue necesaria más de una década y 7 presentaciones de proyectos, para que finalmente se debatiera la ley en el Congreso y en toda la sociedad.

En los tres últimos años se multiplicó también la asistencia al taller de Educación Sexual Integral, cuya ley del año 2006 aún no se logra aplicar de forma completa y consistente en todo el país. El colectivo de educadorxs Comando ESI, además, sufrió este año un ataque en forma de sabotaje político. Les robaron un bolso de casi 2 mts de largo lleno de folletería, cuadernillos, fibrones, carteles con las consignas, cinta de papel, cintas de embalaje, guirnaldas, un megáfono y mesas plegables, más algunos objetos personales. “Dos años de trabajo autogestivo. Lo que hicimos con tanto esfuerzo, tanta dedicación, tanto amor, juntando peso por peso, sorteos para recaudar dinero para comprar las tintas, los papeles de calcos, pedir prestada la guillotina y estar horas y noches, tardes enteras cortando cada cosa, anillando hasta que la espalda no aguanta más, seguir cortando papel, calcos, almanaques… trabajo colectivo, material autogestivo, jornadas de trabajo. Nos han quitado todo, no tenemos nada” explicó Guadalupe Ruiz, una de sus integrantes.

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También avanza el debate en torno a la prostitución, originalmente abarcado en los talleres “Trata y explotación sexual” y “Mujeres en situación de prostitución”. Durante la organización del XXXI Encuentro se incluyó en la nómina oficial el taller “Trabajadoras Sexuales” tras una ostentación de fuerza política de la organización AMMAR-CTA ante la Comisión Organizadora de Rosario, en el 2016. Desde entonces, el taller ha sido criticado por no respetar la dinámica horizontal y circular de los talleres, acaparando la palabra y las conclusiones de unas pocas compañeras organizadas, y utilizado como un espacio de difusión y propaganda de una única organización. Esta inquietud fue llevada por varias compañeras a los talleres sobre trata y prostitución en Trelew, desilusionadas de la falta de participación colectiva y la “bajada de línea” que experimentaron en el taller sobre trabajo sexual. Mientras tanto, en los talleres horizontales se gestó la Campaña Nacional Contra la Trata y el Sistema Prostituyente.

Otro debate muy presente en el Encuentro Nacional de Trelew fue el reclamo de un sector de las mujeres originarias de renombrar al Encuentro como Plurinacional. Desde el Movimiento de Mujeres Indígenas Por el Buen Vivir extendieron un comunicado el 11 de octubre, denunciando maltrato racista por parte de la Comisión Organizadora, y su negativa a proponer una decisión por ovación durante el cierre (tal como se eligen las sedes) para renombrar al Encuentro como “Plurinacional”. Este reclamo se vio reflejado en banderas y carteles por la ciudad de Trelew, e incluso en las conclusiones de muchos talleres que como ya dijimos, no son vinculantes. Por su parte, las Mujeres de los Pueblos Originarios en Lucha, respondieron en un comunicado propio que muchas originarias participan desde el inicio en la organización de los Encuentros. “El concepto de Nacional si bien viene de Nación, si el nombre fuera “Encuentro Nacional de Mujeres Argentinas”, sería un error asimilacionista, discriminando a las mujeres de las naciones y pueblos originarios, y a las mujeres y pueblos de los países hermanos que viven en la Argentina. Pero esto no es así, sino que lo de Nacional se refiere a que el Encuentro se hace: “en la Argentina”, el país donde conviven pueblos y naciones originarias y el pueblo y la nación argentina” dice el comunicado, y agrega: “La propuesta de un sector de hermanas originarias sí debería tomarse en cuenta sobre los pilares de los Encuentros: hoy, fruto de la práctica, la experiencia y los avances de conciencia, se lo defina como plurinacional. Es correcto y proponemos que sea incorporado como la tercera condición: autónomo, autoconvocado, plurinacional, horizontal, pluralista, autofinanciado, democrático y federal.”

La presión centralista de la Ciudad de Buenos Aires se hizo sentir, como todos los años, al presentarse la ciudad como posible nueva sede. Como todos los años, el argumento fue llevar la demostración de poder de la marcha al “centro del poder político” del país. Como todos los años, las representantes fueron abucheadas. El aplausómetro dio por ganadora a la ciudad de La Plata. El federalismo del Encuentro es una doctrina viva, y las razones citadas para elegir la Capital Federal como sede, son las mismas explícitas razones por las cuales los Encuentros son federales desde su fundación. La marcha de los Encuentros no es el objetivo principal, sino una forma de visibilizarlos en la ciudad en que se realizan. No busca un impacto mediático, ni nos interesa que sea capitalizada por unas pocas representantes porteñas.

El área metropolitana de Buenos Aires concentra casi un 30% de la población total del país. El Encuentro de Mujeres busca llevar los talleres de debate a aquellos lugares donde no se vive la libertad, diversidad y visibilidad que existen en Buenos Aires. Sería un contrasentido, por tanto, que se realizara en dicha ciudad, especialmente teniendo en cuenta que ya se han realizado dos Encuentros en ella (en 1986 y 1996), y otros cuatro en la Provincia de Buenos Aires: en La Plata en el 2001, y en Mar del Plata en 1991, 2005 y 2015. La única otra ciudad del país que fue sede del Encuentro tres veces es Rosario, ubicada a menos de 300 km de la Capital del país. A esto corresponde agregar el dato de que aún hay siete provincias que nunca fueron sede: Catamarca, Formosa, La Pampa, La Rioja, San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego.

Federales y Constituyentes

La insistencia de postular como sede a la Ciudad -y como opción de descarte, a la Provincia- de Buenos Aires, refleja el pensamiento monopólico y asimétrico de la propia metrópolis. Pero también ilustra la falta de comprensión de algunas organizaciones partidarias respecto de los principios y las metodologías de los Encuentros. No se trata únicamente del capital político y la demostración de poder que resulta la marcha de las mujeres. También tendrían la ventaja de la cercanía las organizaciones porteñas y bonaerenses que año tras año irrumpen en los talleres, sin consideración por el tema ni por las personas presentes. Pujan por establecer la metodología de la votación para imponer conclusiones que no salen del diálogo, sino que son traídas desde afuera. Van a hablar y convencer, pero no a escuchar, y por lo tanto se les escapa la esencia misma del Encuentro. Militan los Encuentros como si fueran elecciones partidarias o estudiantiles, con una mezcla de ignorancia e indiferencia frente a las metodologías del Encuentro Nacional y su razón de ser.

Este pensamiento centralista no alcanza a ver que buscamos desmantelar el monopolio de Buenos Aires, no reforzarlo. Aunque el camino sea largo. No somos de tomar atajos. Este debate estuvo presente también en las asambleas del Paro Internacional de Mujeres, donde la Ciudad de Buenos Aires intentó arrogarse la conducción de todo el movimiento. Pese a la organización y la resistencia, lograron cooptar algunas ciudades del país para que respondieran a los grupos de la Capital, en especial a los que garantizarían el acceso a los medios. El tema también atraviesa a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que lleva 13 años de trabajo evitando ser hegemonizada por los partidos políticos y por las compañeras porteñas.

Desde este aprendizaje en una forma de organización autónoma, autoconvocada, horizontal, pluralista, autofinanciada, democrática y federal, surge también el trabajo de la Constituyente Feminista. Este proyecto nace del diálogo entre participantes del Encuentro Nacional de Mujeres, de las asambleas del Paro Nacional (y luego, Internacional) de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans, y de las ilusiones de cientos de mujeres en todo el territorio argentino. La experiencia política y humana de los Encuentros Nacionales es la expresión de un poder constituyente originario, nunca ejercido hasta ahora por las mujeres y diversidades. Así desembarcamos las Constituyentes Feministas en el Foro Para Una Nueva Constitución, que nuclea a constitucionalistas como Eduardo Barcesat y Gustavo Ferreyra, a la titular de Justicia Legítima María Laura Garrigós de Rébori, y al ex juez de la Corte Suprema y Convencional Constituyente de la reforma de 1994, Raúl Zaffaroni, entre otres.

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Al mirar atrás, podemos ver que el largo camino del feminismo y el movimiento de mujeres y diversidades nos ha traído inexorablemente a este nuevo pico de conciencia colectiva. No puede haber leyes realmente igualitarias fundadas sobre una Constitución Nacional desigual y excluyente. Queremos y podemos refundar la nación, la Matria, en plena igualdad y reconocimiento de derechos: esto no puede hacerse bajo la tutela de la Ciudad de Buenos Aires, históricamente monopolizadora de los recursos y la administración del país. “El modelo constitucional vigente no nos representa. Adolece de una ilegitimidad de origen, de forma y sustancial. La actual Constitución no se puede solucionar con una reforma” expresa el documento colectivo leído por  la coordinadora general de la Constituyente Feminista, la abogada de género Graciela Álvarez Agudo, en el cierre del Foro Para Una Nueva Constitución, “no basta que nos mencionen en una Constitución, hay que garantizar el goce efectivo de nuestros derechos en un nuevo orden institucional superador. No seremos el apéndice ni del presente ni del futuro, venimos a co-construir, a solidarizarnos, a tejer en comunidad, unión, en paz y para la paz.”

Las mujeres, lesbianas, travestis, trans y no binaries en Argentina estamos despiertas y conscientes. Y vamos por todo.

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