NO NOS CALMAMOS NADA

El lunes 26 de noviembre, el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Mar del Plata dio a conocer la sentencia por el femicidio y violación de Lucía Pérez el 8 de octubre de 2016. En un fallo plagado de estereotipos machistas y violaciones a tratados internacionales de derechos humanos, los jueces Pablo Viñas, Facundo Gómez Urso y Aldo Carnevale absolvieron a Matías Farías y a Juan Pablo Offidani por el abuso sexual y muerte de Lucía, y a Alejandro Maciel por el encubrimiento agravado del hecho.

Marta Montero, madre de Lucía, expresó al conocer la sentencia: “”Es volver a matar a Lucía, yo sentí eso. Yo digo ‘No, no puede ser lo que estoy escuchando’. Me pasó lo mismo que cuando fui a la comisaría y me dijeron que Lucía había muerto. ¡Y a Lucía la mataron! ¡La mataron ellos! La sacaron viva de mi casa y la llevaron muerta a una sala. Entonces cuando vos ves eso y que no se hace justicia, decís ‘no, es imposible’.”


El Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales emitió un comunicado titulado “Lucía Pérez: un caso de (in)justicia patriarcal“, donde se señala: “Permanentemente a lo largo del análisis de la prueba los jueces efectúan juicios de valor prejuiciosos e ilegítimos sobre la víctima para garantizar impunidad a los acusados. Esa forma de decidir viola expresamente compromisos internacionales en materia de Derechos Humanos” . Más adelante agrega: “El proceso penal es un compromiso tanto con las garantías de las personas acusadas como con la tutela judicial efectiva de las personas que resultan víctimas. La abrumadora cantidad de prejuicios ostentados durante el transcurso del juicio y ratificados por los términos de la sentencia, hacen de la decisión una imposición arbitraria y reivindicativa de la cultura de la violación”.


La Unión de de Empleados de Justicia de la Nación emitió un comunicado, formulado por la Mesa de Mujeres del sindicato, donde denuncian: “Los jueces efectúan una interpretación de la conducta de los acusados en torno a supuestos perfiles incompatibles con los de un abusador sexual, como si solo determinadas personas pudieran cometer esos delitos (derecho penal de autor). Esto deja al descubierto un sin número de interrogantes, dudas y contradicciones sobre la muerte de Lucía.

Así, ante una aparente orfandad probatoria, los argumentos para absolver a los imputados respecto del abuso sexual son estigmatizar a Lucía mediante afirmaciones, expresiones e interrogantes que reproducen estereotipos sumamente sexistas y que consideramos impropios de una investidura judicial. De este modo funciona por ejemplo la pregunta de “¿Era Lucía una adolescente que podía ser fácilmente sometida a mantener relaciones sexuales sin su consentimiento?”, esto es lo que los jueces de Mar del Plata investigan para dilucidar si una menor de edad fue abusada sexualmente, y no la reconstrucción material del hecho.”


La abogada de género y coordinadora general de la Constituyente Feminista, Graciela Álvarez Agudo, se refirió al fallo en una entrevista para Genérica: “Confunde la superioridad basándose en la diferencia de edad. Siendo que la superioridad no tiene que ver con la edad, sino con la situación social que manejan los hombres respecto de las mujeres en una sociedad patriarcal. Ella era doblemente vulnerable porque era una chica adolescente y porque además consumía estupefacientes. Eso la pone en un doble estado de vulnerabilidad.

No entienden de qué se trata el sometimiento. No entienden de qué se trata el concepto de vulnerabilidad que acá debe ser entendido en el marco de la Ley de Violencia de género que tiene una interpretación diferente a lo que significarían per se los términos de superioridad, sometimiento y vulnerabilidad. Estos términos deben ser comprendidos dentro de la Ley 26.485 de Protección Integral de los Derechos de la Mujer. Los conceptos de superioridad, vulnerabilidad y sometimiento deben ser entendidos en un contexto de violencia de género

Tal es la falta de perspectiva de género que inclusive desconocen que los abusadores no avisan a sus víctimas que las van a abusar como cuando aseguran que no hubo abuso porque previamente Farías y Lucía habían intercambiado mensajes con músicas, acerca de gustos y preferencias. Yo me pregunto, ¿qué violador te avisa que te va a abusar? Sobre todo considerando él carácter que cuentan que ella tenía. Es una obviedad que el abusador tiene que hacerla entrar en su juego de a poco. Para llegar a una situación de intimidad tiene que haber una grado de confianza.

Es de perogrullo que no va a haber hostigamiento previo porque si alguien te hostiga vos no vas a ir nunca. En cambio el hombre la iba haciendo entrar en confianza. Ahí es cuando ejerce la relación de superioridad y la somete. Justamente ese trato previo implica la relación de sometimiento. Una de las características del perverso. Para mí en este fallo hay violencia institucional, más allá de la violación de los tratados internacionales (CEDAW y Convención Belem do Pará) y cuando los jueces no acatan la ley hay que removerlos.”


Por último, compartimos una columna inédita de “Las Empoderadas”, en la cual Luxx Marina, Valeria Donato y Georgina Lira realizan un análisis del fallo y del impacto de los estereotipos que lo sustentan en la sociedad.

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